Un cuento bien elegido hace mucho más que llenar el rato antes de dormir. Puede calmar una mente inquieta, poner nombre a una emoción difícil y crear un espacio seguro de conversación entre el niño y sus padres.

Empieza por el niño, no por la estantería

Piensa en su edad, su capacidad de atención y los temas que ahora despiertan su curiosidad. Los niños más pequeños suelen disfrutar de la repetición y de un ritmo claro, mientras que los mayores están preparados para tramas más largas y decisiones más complejas.

Fíjate en lo que deja el cuento

La mejor elección no siempre es el título más educativo. Busca una historia a la que el niño quiera volver, que abra preguntas y termine con una sensación de seguridad. Los cuentos personalizados ayudan porque los nombres y lugares conocidos hacen que la enseñanza sea más fácil de entender.